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PALABRAS IMPRONUNCIABLES

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¡Qué pasooó!, razaaaa!, ¿cómo están esas tuerkitas cromaditas y esos tonillitos oxidaditos, bien?, ojalá que sí!… Oigannn, eso de ‘oxidatitos’ es por los chispitajos de lluvia que nos han caído por estas tierras, ehhh!, no por otra cosa…

Pero güeno, a lo que te truje Chancha. El chistorete de hoy se llama ‘Recuerdos’, ojalá les guste, ta’:

Resulta que la pareja, tras unos 25 años de casados, una noche estaban acostados en la cama, cuando la esposa sintió a su marido acariciarle de una manera que,,, que… bueno, como no lo había hecho en mucho tiempo.

Sus caricias eran lentas, suaves… ella las sintió muy sensuales, empezando por la nuca hasta llegar a su espalda.  Después acarició sus hombros, bajando lentamente hacia sus senos y parando justo después de su ombligo.

Después puso su mano en el interior de su brazo izquierdo, acariciando suavemente el lado de su seno, bajando por su costado, sobre la nalga, hasta llegar a la pantorrilla…

Siguió hacia arriba por el interior de su pierna deteniéndose un poco en la ingle. Repitió las mismas caricias en el lado derecho … Pero de repente se detuvo, se dio vuelta y se puso a ver la Tv.

La esposa, que estaba emocionada y bastante excitada, le dijo, con una voz suave y dulce:

– “Lo que estabas haciendo estaba maravilloso… ¿por qué paraste?”

A lo que él respondió:…    “Es que ya encontré el control remoto de la tele”!!!

                         jaa, jaa, jaa… bato gacho!

Pero bueno, tras esos gratos recuerdos interrumpidos, ahora le damos un click a la tele, (como a las antigüitas) pa’cambiar de canal…  Y déjenme les cuento que hace un par de semanas, escribí en esta misma sección –que tal vez leyeron– un artículo titulado ‘Ni sirenas ni ballenas… simplemente mujeres’’ y traté de halagar a todas mis leitoras, sin importar la forma de su estructura ósea, no faltó quien se ofendió, porque según ella agarré parejo y les dije gordas, así que, entre en broma y molesta me reclamó -un saludito Merry,   ji, ji,-…

Por otro lado, la semana pasada, tal vez se enteraron del revuelo que hubo por una entrevista que le hizo Oprah al principe Harry y su esposa Markle, porque entre otras cosas ella dijo que cuando estaba embarazada ‘‘alguien de la realeza dijo que le preocupaba de qué color de piel tendría el futuro niño (ahora Archie) y se armó la polémica.

Por otro lado, recuerdo que hace como unos 5 años, en México a un pastelillo relleno de chantilly y envuelto en chocolate tuvieron que cambiarle el nombre. Se llamaba Negrito y le pusieron Nito… Ah!, y también recordemos como hace un par de años ‘le borraron’ la foto a una popular avena …

Otro ejemplo de como hemos tenido que adaptar nuestro lenguaje referente al género sexual.  Por ejemplo, si eres mayor de unos 30 o 35 años, no sé si te acuerdas cuántos términos se usaban para definir a homosexuales o lesbianas…. pero ya no puedes decir aquellos adjetivos porque ofendes, discriminas y/o haces bulling…

Ahora uno sólo puede referirse a ellos/ellas como personas de la comunidad LGBTQ (algo así) y ‘ora pior con esa ‘onda del nuevo género que se auto-denominan ‘‘Genderqueer’, (en inglés) son gente que dice no tener género sexual, … o sea, que… mmm!, no entiendo!

En fin, la cosa es que estos detalles y algunos otros me han hecho pensar en la cantidad de palabras que ya nos ‘‘está prohibido’’ pronunciar, so pena de recibir el repudio social y es que el mundo ha cambiado tanto, que casi por ‘‘cualquier cosa’ la gente se ofende o se siente discriminada.

Por supuesto, los sobrenombres ya están totalmente descartados, porque herimos susceptibilidades… Por ejemplo, líbrenos Dios de referirnos a alguien como el ó la gordo/a, el ñango, y ni se diga ‘el tuerto’, ‘el zambo’, ‘el cagancho’, ‘el chango’, ‘el corcho’, ‘la birria’ ‘el ena’, ‘el pelos necios’, y tantísimos otros sobrenombres de los que nos reíamos y aguantábamos vara si nos los ponían, hasta que uno se desquitaba… Claro en aquel tiempo eso era carrilla, acoso, maltrato o alguna otra cosa, pero ni se conocía eso del ‘bulling’.

Así que de una ‘güena vez les alvierto’, si oigo que alguien me dice pelochas, bola de boliche, el cinco (pete), cocoliso, o cosa parecida referente a mi pelona, les voy meter… una demanda, o alguna otra cosa, pero de que les meto, les meto…

digo, YO NO’MAS DIGO….

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