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“PREMIOS Y CASTIGOS” …

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¿Cuándo son adecuados para que resulten positivos?

Si sacas buenas notas en el examen “te compro un regalo”, “No, hoy no ves la tele, estás castigado”. ¿Te suenan? Si a veces ya no sabes qué hacer para que tu hijo se comporte de una determinada manera, es entonces cuando recurres al premio o al castigo, aunque no siempre son eficaces ni actúan de manera inmediata. En todo caso, se trata de recursos que debemos emplear con prudencia para que den resultados… porque su abuso puede tener consecuencias negativas en la educación infantil. Y en ese sentido tal vez la gran interrogante sea: ¿Cómo saber cuándo y cómo es adecuado hacer uso de premios y castigos para que resulten elementos pedagógicos útiles y positivos?

A continuación, te resumimos diez de las consideraciones que una gran parte de educadores y padres experimentados coinciden en aconsejar:

  1. Tanto premios como sanciones deben ir después de haber intentado educar con el ejemplo, la persuasión reflexiva y el diálogo. En el caso concreto de los castigos debe procurarse que el niño entienda que es merecido y que le ayudará en su mejoramiento.
  2. Siempre hay que tener muy en cuenta la edad del niño y su grado de madurez. Es, además, muy interesante elegir sanciones relacionadas con la conducta concreta que se quiera obtener, aprovechando para fomentar la motivación y el impulso hacia la excelencia. Por ejemplo, si tu hijo no ha sacado la basura el día en que le tocaba según el acuerdo familiar, puede ser muy adecuado castigarle encargándole esa misma tarea durante varios días.
  3. Si los premios o castigos se dan de forma continuada y sin acompañamiento de otro tipo de motivaciones para la acción, el niño puede acostumbrarse a reaccionar solamente ante ellos, lo que constituirá un gran retroceso educativo.
  4. En los premios a largo plazo, su objetivo es conseguir una respuesta de comportamiento concreta, y en el niño, el deseo de alcanzar el premio, le puede ayudar a marcar una pauta de conducta continuada y positiva para su desarrollo. Será importante, no obstante, hacerle ver lo enriquecedor que está siendo para él, ese crecimiento personal, independientemente de que al final le espere el deseado regalo.
  5. Los premios imprevistos pueden resultar muy útiles para reforzar conductas deseables que el niño ya muestra pero que le ha costado mucho esfuerzo alcanzar.
  6. No hay que pensar que los premios han de tener siempre una base material. De hecho, los de base afectiva, en muchos momentos son los más adecuados y eficaces: Abrazos de los padres y familiares, felicitaciones, lugares preferentes en la mesa o en el coche…
  7. Los premios y castigos también pueden servir para favorecer la comunicación entre padres e hijos y fomentar la capacidad de compromiso con lo pactado. Será necesario hacer hincapié en las explicaciones respecto a lo que se acuerda, la forma de lograrlo y el plazo para alcanzarlo. Justamente son estas conversaciones las que sirven para conocer mejor las opiniones y puntos de vista sobre el tema. Es muy importante que el premio sea alcanzable y no una fuente continua de frustración innecesaria.
  8. Entre los castigos más efectivos son aquellos que se pueden prever como consecuencia negativa de determinadas conductas. Es importante hacérselas ver al niño para que entienda lo que le espera de forma natural si se porta de una forma concreta.
  9. Puede resultar muy educativo el castigo que se ofrece con una alternativa para evitarlo. Alternativa que debe conllevar la puesta en práctica de la conducta contraria a la que ha producido el castigo. Pero, sin embargo, cuando se repite a menudo el perdón de un castigo, sin explicación ni tarea alternativa, los castigos pierden peso ante el niño pues entenderá que finalmente se librará de él.
  10. Hay que observar con detenimiento si el niño está buscando llamar la atención y se ha percatado de que lo logra con comportamientos inadecuados. En ese caso los castigos son muy perjudiciales pues los relacionan con haber conseguido su objetivo que es justamente que le prestemos más dedicación.

En suma, los premios y castigos son recomendables y adecuados si se usan como medios temporales de obtención de logros y siempre de forma apropiada.  Tenemos que saber que existen diferentes tipos tanto de premios como castigos y debemos conocerlos para saber utilizarlos.

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